Cuando lo invisible deja de serlo: La Ciberseguridad industrial en Sudamérica y el rol del Pentesting

Las luces en la sala de control parpadearon por un segundo. Luego, todo pareció volver a la normalidad. Pero los ingenieros en la refinería no se dieron cuenta de que, en ese breve instante, un atacante había logrado un acceso silencioso a los sistemas de control. En cuestión de minutos, la presión en una de las tuberías clave comenzó a subir sin ninguna alerta aparente. Lo que podría haber sido un problema menor se convirtió en un incidente crítico que obligó a detener la producción por completo. La empresa jamás se había planteado que un ataque cibernético pudiera afectar directamente sus procesos físicos, y mucho menos que su infraestructura industrial estuviera en la mira de actores malintencionados.

El colapso de la vieja seguridad industrial

Históricamente, los sistemas de control industrial (ICS) y la tecnología operativa (OT) en Sudamérica operaban con un modelo de seguridad basado en el aislamiento: la idea de que si algo no estaba conectado a internet, estaba seguro. Ese paradigma ya no es viable. La convergencia entre TI y OT ha sido imparable, impulsada por la necesidad de eficiencia operativa, la transformación digital y la integración de tecnologías como el Internet Industrial de las Cosas (IIoT). Sin embargo, esta interconectividad ha traído consigo una explosión de nuevas vulnerabilidades.

Los ataques ya no son una posibilidad teórica. En 2020, una planta siderúrgica en Brasil sufrió un ataque de ransomware que comprometió su red corporativa y afectó operaciones críticas. En Argentina, el sector energético fue blanco de múltiples intentos de intrusión en 2022. En Chile, una empresa minera experimentó un incidente en su sistema SCADA en 2023, lo que resultó en una interrupción parcial de sus operaciones. Estos eventos demuestran que el riesgo es real y que la seguridad industrial necesita urgentemente un replanteamiento.

Sudamérica: una región en riesgo, pero sin preparación

A pesar de estos antecedentes, la región sigue rezagada en ciberseguridad industrial. La mayoría de las empresas no cuentan con equipos especializados en seguridad OT, y los planes de contingencia suelen ser escasos o inexistentes. Un informe de Kaspersky reveló que el 40% de los sistemas industriales en América Latina han sido objetivo de malware en los últimos dos años, y el 70% de las organizaciones no tiene una estrategia clara para proteger sus infraestructuras críticas.

El problema no es solo técnico, sino estructural. Muchas industrias en Sudamérica operan con equipos heredados que fueron diseñados hace décadas, mucho antes de que la ciberseguridad fuera una preocupación. Estos sistemas siguen funcionando gracias a parches improvisados y medidas reactivas. La falta de regulación uniforme agrava la situación. A diferencia de Europa y Norteamérica, donde estándares como la IEC 62443 y el NIST 800-82 han sido ampliamente adoptados, en Sudamérica cada país sigue su propio camino, y en muchos casos, sin regulaciones claras.

El pentesting en OT: un enfoque necesario, pero complejo

El pentesting (pruebas de penetración) es una de las herramientas más poderosas para evaluar la seguridad de un sistema. En entornos TI, su implementación es relativamente sencilla: se pueden simular ataques sin afectar la operación de los sistemas. En OT, la historia es diferente. Aquí, la prioridad es la disponibilidad y la seguridad física. Un pentest mal ejecutado podría detener una planta de producción, desconfigurar equipos o, en el peor de los casos, provocar fallas que pongan en riesgo vidas humanas.

Esto significa que el pentesting en OT requiere un enfoque meticuloso, distinto del de TI. No se trata solo de identificar vulnerabilidades, sino de hacerlo de manera que no interrumpa los procesos. Existen enfoques específicos para lograrlo:

  1. Evaluación pasiva: En lugar de ejecutar ataques simulados, se monitorean los sistemas en busca de vulnerabilidades sin intervenir directamente en ellos.
  2. Pruebas en entornos de simulación: Se replica la infraestructura en un entorno seguro para realizar las pruebas sin afectar la producción.
  3. Pruebas con restricciones operacionales: Se limitan las pruebas a ciertos horarios o sistemas secundarios para minimizar el impacto.

Casos y estrategias efectivas en la región

Algunas empresas en Sudamérica han comenzado a adoptar enfoques más maduros de ciberseguridad en OT. En Colombia, una refinería implementó un programa de pentesting continuo en sus sistemas SCADA utilizando una combinación de evaluación pasiva y entornos de simulación. En México, una compañía del sector energético estableció un equipo de respuesta a incidentes industriales (ICS-CERT) dedicado exclusivamente a proteger su infraestructura crítica.

Pero estas iniciativas siguen siendo la excepción y no la norma. La mayoría de las organizaciones en la región aún no consideran el pentesting como una herramienta esencial para la seguridad OT. En muchos casos, la resistencia viene de la falta de conocimiento o de la percepción de que “nunca nos va a pasar”.

El futuro de la ciberseguridad industrial en Sudamérica

La automatización y la digitalización de la industria en Sudamérica no van a detenerse. Cada vez más plantas, refinerías y fábricas adoptarán tecnologías conectadas, y con ello, los riesgos cibernéticos seguirán aumentando. La única manera de mitigar estos riesgos es con un cambio de mentalidad: la seguridad no puede seguir siendo un complemento, sino que debe ser parte integral de la estrategia industrial.

El pentesting debe dejar de verse como un lujo o un trámite burocrático. Es una inversión en resiliencia operativa. La seguridad en OT no se trata solo de proteger datos, sino de garantizar que las infraestructuras críticas sigan funcionando sin interrupciones y sin poner en peligro vidas humanas.

La región tiene dos opciones: aprender de los errores de otros o esperar a ser la próxima víctima. Pero en un mundo donde las amenazas cibernéticas evolucionan cada día, el lujo de la inacción ya no es una opción.